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miércoles, 18 de enero de 2017

Uno de los mejores álbumes de mi discoteca



"Janet Baker. The great recordings"

Lo es, sin duda, el que hace poco ha editado Warner Classics con todos los fondos EMI (más unos pocos de Virgin y de Erato) conteniendo en 20 CDs las grabaciones de (Dame) Janet Baker, para mí, sin asomo de duda, la mezzosoprano más admirable que he escuchado jamás. La cantante nacida en Hatfield, Yorkshire, el 21 de agosto de 1933, ganadora en 1956 del segundo premio (¿quién diantres obtendría el primero?) en el Concurso Kathleen Ferrier y a continuación discípula en Salzburgo de Lotte Lehmann, se descubrió desde bastante joven -incluso antes de que comenzase a grabar para EMI, pues tiene algunos discos anteriores para Decca- como una artista absolutamente excepcional.

La más grande de las mezzosopranos
Realmente lo tiene todo: un timbre de gran belleza -lírico pero con una voz llena y amplia-, una técnica de fábula -capaz de un legato memorable y de una ilimitada capacidad de regulación dinámica, hasta un inenarrablemente bello pianissimo en el registro agudo- y, sobre todo, más asombroso aún, una musicalidad como muy pocos cantantes en todo el siglo XX: tal vez solo Fischer-Dieskau ha llegado a semejantes estratosféricas alturas.

A pesar de que este álbum no contiene testimonio de algunos de sus papeles operísticos más logrados, como su Penelope de Il ritorno di Ulisse de Monteverdi, su Dido en Dido y Eneas de Purcell, su Giulio Cesare haendeliano y otros del período barroco, su inconmensurable Orfeo del Orfeo ed Euridice haendeliano, su Dorabella del Così fan tutte de Mozart, su Maria Stuarda donizettiana o el rol titular de La violación de Lucrecia de Britten, presenta multitud de lieder en varias lenguas, numerosas partes en obras sacras y profanas de muy diversas épocas, y es tan extraordinaria en todas ellas que su arte parece realmente no conocer límites (bueno, naturalmente que los tiene: nunca abordó -e hizo muy bien- papeles muy dramáticos, por ejemplo de Verdi, Wagner o Strauss).

Comentar aunque fuera brevemente las interpretaciones de esta caja (que se puede encontrar muy, muy barata) sería demasiado aburrido por la constante proliferación de adjetivos laudatorios, así que procuraré ser parco en el recorrido por el ingente repertorio que contiene.

CD 1: "la primera en la frente", como se suele decir: sus tres arias de Monteverdi -el Lamento de Ariadna y las dos arias de Octavia en La coronación de Popea (Leppard, 1969: daré siempre fechas de grabación, no de publicación)- son tan sobrecogedoras que te dejan, ya desde el minuto uno, sin habla. El LP original se completaba con otras dos joyas: la Cantata pastoral de Alessandro Scarlatti y la Salve Regina de su hijo Domenico. Rellenan el CD con dúos de Schütz, Schein y un tal Lilius (s. XVII) junto a Dietrich Fischer-Dieskau y el clave de George Malcolm (1970).

Los 20 CDs
 
CD 2: Dowland, Campion, Purcell, Monro, Boyce y Arne con el clavecinista Martin Isepp (1967), dúos de Henry y William Lawes (preciosos los dos de este) así como Haendel, con Dieskau y Malcolm (1970, en público como los del CD anterior). Sigue un recital con dúos de Purcell, Mendelssohn (¡maravillosos unos y otros!), Fanny Mendelssohn y Cornelius con Dieskau y Barenboim (en público, 1969): ¡sin palabras!

CD 3: en lugar de extraer las arias como han hecho en las obras más extensas, con muy buen criterio han puesto íntegras las dos Cantatas de Bach: BWV 82 "Ich habe genug" y 169 "Gott soll allein mein Herze haben", dirigidas admirablemente en 1966 por Menuhin. De Baker decir que solo Dieskau ha ahondado hasta tal punto en la 82. Han añadido arias de Bach dirigidas por Gönnenwein (1967) Willcocks (1970) y Marriner (1975).

CD 4: un aria de Stölzel y once de Bach, con Marriner (1975), Sir Philip Ledger (1977) y un tal Otto Klemperer (1967: las tres de la Gran Misa en Si menor; la última, "Agnus Dei", es una de las cosas más sublimes que haya escuchado jamás a una voz humana).

CD 5: dos arias de El Mesías con Mackerras (1966), dos cantatas de Haendel con Leppard (1967): Ah! crudel nel pianto mio y Armida abbandonata, absolutamente memorables.

CD 6: arreglos de Canciones folklóricas escocesas: 19 realizados por Haydn y 5 por Beethoven, con Menuhin al violín (¡!) y Malcolm al clave (1975). Se añaden los restantes dúos de Schumann (6) y Brahms (4), páginas ma-ra-vi-llo-sas grabadas en público el año 1969 junto a Dieskau y Barenboim. Goce superlativo.

CDs 7 y 8: los 31 lieder de Schubert (uno de ellos, Die Vögel, D 691, publicado por vez primera) grabados en 1967-1971 junto al inmenso Gerald Moore: uno de los recitales Schubert más admirables existentes en disco. Se completan con otros doce junto al también excelente Geoffrey Parsons (1980).

CD 9: otros dos lieder schubertianos con Moore y dos más con Parsons de los mismos años (ignoro por qué los han separado), 16 de Mendelssohn (varias joyas entre ellos) con Parsons (1980) y Amor y vida de mujer de Schumann con un Barenboim en general menos inspirado de lo esperable (1975).

CD 10: no ocurre así con la otra cara del LP original, que contenía el excelso Liederkreis op.39: aquí el pianista de Buenos Aires sí está a la altura que puede exigírsele. Más otro lied (Der Nussbaum) de Schumann con Moore (1972) y el contenido de un LP Brahms de 1977 con André Previn al piano (espléndido casi siempre): 8 lieder más los dos Cantos sacros op. 91 (estos junto al viola Cecil Aronowitz) y los colosales Cuatro Cantos Serios op. 121, cima liederística de su autor: ni siquiera su gran antecesora Kathleen Ferrier ahondó en ellos hasta tal punto.

CD 11: los 12 lieder de Liszt que grabase en 1979-80 con Parsons, un recital sensacional. Siguen cuatro de Hugo Wolf y dos de Mahler con Moore (1967-68).

CD 12: 8 lieder de Richard Strauss, varios de ellos excelsos, con Moore (1967, 1972), una incomparable Canción de la paloma del bosque de los Gurrelieder de Schoenberg de la obra completa con Ferencsik (1974) y el precioso ciclo de Respighi La Sensitiva, dirigiendo -muy bien- Richard Hickox (1990: la voz había perdido frescura y presentaba ya cierto filo; el arte seguía intacto).

CD 13: la Rapsodia para contralto de Brahms, los Wesendonck-Lieder de Wagner y 4 lieder con orquesta de Strauss con la Filarmónica de Londres y Boult (1975): inenarrable ella y desigual la batuta (floja en la Rapsodia). Para las Sea Pictures de Elgar (1965) y un aria de El sueño de Geroncio (1964), siempre con un colosal Barbirolli (London Symphony y Hallé), realmente no hay palabras. ¡Un diez se queda corto!

CD 14: ¿os lo podéis creer?: ¡el mejor disco del álbum! Los tres ciclos de Mahler -Kindertotenlieder, Rückert y Eines fahrenden Gesellen- más otro Rückert repetido (Ich bin der Welt) con un inmenso Barbirolli (Hallé, 1967 y New Philharmonia, 1969). El CD se completa con el Urlicht de la Sinfonía Resurrección (1986) con Rattle (lo mejor de la desigual versión).

CD 15: programa Berlioz, con el bellísimo ciclo Las noches de estío (Barbirolli/New Philharmonia,1969: a distancia por delante de cualquier otra versión) más la impresionante cantata La muerte de Cleopatra y dos grandes escenas de Los Troyanos: asombrosa Baker, una vez más, junto a una inesperadamente sensacional batuta de Sir Alexander Gibson (LSO, 1970).

CD 16: Shéhérazade de Ravel con Barbirolli/New Philharmonia (1967: está visto que la pareja Baker/Barbirolli fue siempre explosivamente genial), el hermoso Poema del amor y del mar de Chausson y cuatro bellas canciones de Duparc con un atmosférico a más no poder e inspiradísimo Previn en el podio de la London Symphony (1977): otras dianas difícilmente superables. El aria de Maragarita de La condenación de Fausto de Berlioz con Prêtre y la Orquesta de París, también estelar (1969), cierra el disco.

CD 17: mélodies (dos de Duparc, ocho de Fauré, seis de Debussy -las de Bilitis y otras tres-, una de Hahn, de Massenet, de Chabrier y de Gounod) con un Moore (1969) que se encuentra en su salsa también con los autores franceses -al igual que Baker, por cierto-. se añaden tres canciones de Berlioz con Hickox (1990).

CD 18: llegamos al mundo inglés de la canción: Parry, Stanford, Vaughan Williams, Quilter, Ireland, Gurney, Warlock, W. Busch, Britten, Burns, Sullivan, Hughes, Bax, Howells, Finzi (todos con Moore, 1967, 72 y 73), más "Out in the Lawn" de la Sinfonía Primaveral de Britten (Previn, 1978) y tres escenas de la ópera de Walton Troilus and Cressida, con Lawrence Foster, en vivo en el Covent Garden (1976). Completamente en su elemento.

CD 19: Mendelssohn: el más conocido de sus lieder, Auf Flügeln des Gesanges (Moore, 1972), las dos arias de mezzo del oratorio Elías en la mejor interpretación aún existente en disco (Frühbeck, New Philharmonia, 1968), el Salmo 42 íntegro y el aria de concierto Infelice, ambos con Hickox. Estos mismos intérpretes añaden una Rapsodia de contralto brahmsiana (también de 1989), bastante mejor dirigida que la de Boult.  

CD 20: otras Noches de estío de Berlioz de nuevo con Hickox, siempre con la City of London Sinfonia (1990) en las que Baker aún se conserva bastante bien de voz, pero que no hacen sombra a las de 21 años antes. Y 17 canciones sacras con certeros acompañamientos de Sir Philip Ledger al órgano (1981): desde el Ave Maria de Bach/Gounod a un espiritual negro (Were you there?) pasando por títulos de Parry, Liddle, Walford Davies, Vaughan Williams, Sanderson, E. Martin, Brahe, Warlock, D. Ford, Cleghorn y Plumstead (¡a algunos los conocerán en sus casas!), más un sublimemente cantado Pie Jesu del Requiem de Duruflé. Confieso que, escuchadas todas seguidas, estas religiosidades varias han llegado a estomagarme un poco. Pero no es culpa de la divina Baker.

miércoles, 11 de enero de 2017

En la muerte de Georges Prêtre



De la opereta a la ópera

Uno de los más respetados y admirados directores de orquesta franceses de los últimos sesenta años, Georges Prêtre (Waziers, 14-8-1924 - Navès, 4-1-2017) es, sin embargo, relativamente desconocido en España. Ello se debe por una parte a que no dirigió mucho en nuestro país y por otra a que su discografía no ha conocido la debida divulgación entre nosotros. A los veinte años obtuvo en el Conservatorio de París un primer premio... como trompetista. Discípulo en la clase de armonía de Maurice Duruflé, cuando se decantó por la dirección estudió con Pierre Dervaux y André Cluytens. Pero no le fue fácil encontrar trabajo empuñando la batuta, de modo que hubo de conformarse con dirigir operetas, escondido bajo el seudónimo de Georges Dhérain. En 1946 consiguió dirigir ópera en la de Marsella, teatro al que siguieron los de Lille, Casablanca y Toulouse. Entre 1956 y 1959 fue director musical de la Ópera Cómica de la capital francesa. A partir de ese momento comenzó su carrera internacional, que le llevó a las Óperas de Chicago, Londres (Covent Garden), Nueva York (Metropolitan), Milán (Scala) o Viena, en cuya Ópera Estatal debutaría (1962), por invitación de Herbert von Karajan, con Capriccio de Richard Strauss. Estas apariciones fueron en buena parte posibles gracias a la recomendación de dos grandes músicos: del compositor Francis Poulenc, del que había estrenado en 1959 su ópera más admirada, La voix humaine, y de la soprano Maria Callas. Uno y otra declararon públicamente que Prêtre era "su director favorito". Junto a la famosa cantante griega grabó un disco de arias francesas en 1960, y cuatro años más tarde, las óperas Carmen y Tosca. En unas y otras se puede apreciar la maestría de Prêtre, su completa sintonía con la ópera francesa, sí, y también con Puccini.

El repertorio sinfónico

Pero Prêtre se fue interesando cada vez más por el repertorio sinfónico, lo que le llevó a la dirección asociada de la Royal Philharmonic Orchestra londinense (1962-1970). Su aventura al frente de la Ópera Nacional de París duró en cambio escasamente una temporada, la de 1970-71. A partir de ese momento fue escuchado no menos fuera que dentro de su país, subiéndose al podio de las más renombradas orquestas, como la Philharmonia londinense, las Filarmónicas de Berlín y Viena y, por descontado, los principales conjuntos sinfónicos de Francia. En 1986 fue nombrado principal director invitado de la Sinfónica de Viena, institución que le designaría director honorario vitalicio.

En 2008 apareció al frente de la Orquesta Filarmónica de la capital austríaca para dirigir el mundialmente divulgado "Concierto de Año Nuevo". Para entonces, era un músico bastante olvidado por el melómano medio, hasta el punto de que algunos ni siquiera sabían si seguía vivo. Pero el más anciano de cuantos habían dirigido hasta entonces el primer día del año ese acontecimiento mediático resultó ser un revelador intérprete de la música de los Strauss, a los que aportó una especial elegancia, una inesperada sutileza tímbrica, una extraordinaria delicadeza. Tras su enorme éxito, fue invitado al mismo evento dos años más tarde. Publicados en audio y en vídeo, estos conciertos están entre los últimos documentos publicados de Prêtre; tal vez el último ha sido su filmación en 2011 de un programa con las Fuentes y los Pinos de Roma de Respighi y la Sinfonía de César Franck en Milán con la Filarmónica de La Scala, tres obras en las que demostró una maestría suprema, con una serenidad, una entrañable joie de vivre y, también, una gran brillantez. La propina que ofreció, la Barcarola de Los cuentos de Hoffmann de Offenbach, es de una belleza melódica y una dulzura incomparables.

Prêtre en disco

En sus numerosas grabaciones de música de muy variados compositores franceses, desde que era joven, se aprecian una identificación difícil de superar, sean Berlioz, Gounod (Fausto con Domingo, Freni, Ghiaurov, Allen y la Ópera de París, 1979), Bizet (Los pescadores de perlas, con Cotrubas y Vanzo, 1978), Massenet (un maravillosamente gobernado Werther con Gedda, Victoria de los Ángeles, Soyer, Mesplé y la Orquesta de París, 1969), Offenbach (su filmación de Los Cuentos de Hoffmann en el Covent Garden, con Domingo, Serra, Baltsa, Cotrubas, Evans, Nimsgern y Ghiuselev, 1981), Saint-Saëns (Sansón y Dalila con Vickers, Gorr, Blanc, Diakov y la Ópera de París, 1962), Gustave Charpentier (Louise con Cotrubas, Domingo, Bacquier, Berbié y la New Philharmonia,1976) o Poulenc (La voz humana con Denise Duval en 1959 y Julia Migenes en 1990). Y, fuera del campo operístico, Berlioz (su Condenación de Fausto con Baker, Gedda, Bacquier y la Orquesta de París, 1970), Gounod (la Misa de Santa Cecilia con Barbara Hendricks, 1984), Saint-Saëns (las Sinfonías con la Sinfónica de Viena y Marie-Claire Alain, 1991, o El carnaval de los animales con Ciccolini y Weissenberg, 1967), Roussel (Baco y Ariadna y El festín de la araña con la Nacional de Francia, 1986), Milhaud (obras orquestales con la Filarmónica de Montecarlo, 1971 y 1983), Poulenc (partituras diversas con las Orquestas Philharmonia, de París y del Conservatorio, 1962-68 y 1980), D'Indy, Dukas, Satie, Marcel Landowski... Sorprende, sin embargo, la llamativa ausencia, casi completa, de grabaciones de música de Debussy y Ravel (con la excepción de un maravilloso Shéhérazade de este último junto a Victoria de los Ángeles en 1962), quizá reservadas por las grandes compañías discográficas a maestros más conocidos o mediáticos, franceses o no.

Como es normal, Prêtre ha sido encasillado -quizá en exceso- en música francesa, pero sus incursiones en músicas de otras latitudes suelen culminar en grandes aciertos, sean las referidas Tosca, los Respighi, una espléndida Lucia di Lammermoor de Donizetti (Moffo, Bergonzi, Sereni y Flagello) o una magnífica Traviata -Caballé, Bergonzi y Milnes, 1967- en la que Prêtre nada cede frente a las batutas más estelares de Kleiber, Solti, Muti o Maazel. Así como las grabadas y filmadas Cavalleria rusticana y Pagliacci con Obraztsova, Domingo, Stratas y Pons en La Scala, 1984. También una imponente Turandot retransmitida en 2001 desde La Scala con Alessandra Marc, Martinucci y Gallardo-Domâs, que al parecer no está comercializada (¡debería!). Por no hablar de los citados Conciertos de Año Nuevo. También grabó música de autores tan diversos como Tchaikovsky, Borodin, Dvorák, Gershwin, Shostakovich o Alban Berg.

jueves, 5 de enero de 2017

El álbum de Sony "Zubin Mehta dirige Richard Strauss"



Caja blanca, muy barata, de 8 CDs

Otro de los inapreciables álbumes blancos de Sony, de muy bajo precio, es este que contiene toda la música grabada para ese sello por el director hindú de uno de sus compositores favoritos, el autor de Salomé (incluida, por cierto, también en esta caja de 8 CDs). Varios de estos discos o no han estado o ha sido muy raro verlos sueltos en nuestro país. Lástima que no se haya podido incluir lo que Mehta grabó también para Decca y DG, pero Sony y Universal son grupos rivales. A excepción de un encendido y arrebatado Don Juan de 1965 con la Filarmónica de Los Ángeles, todas las grabaciones del álbum son digitales, con un nivel de grabación notable o más que eso. No es el caso de Así hablaba Zaratustra con la Filarmónica de Nueva York, de 1980, uno de los primeros discos digitales del sello y de sonido aún no muy logrado; tampoco la interpretación, correcta, se acerca a las mejores de la discografía (mi favorita sigue siendo la de Maazel con la Filarmónica de Viena, DG 1983, también bastante mejor grabada).

Los dos Conciertos de trompa fueron a parar a dos discos diferentes: un excelente -juvenil y ardoroso- Primero, con un gran Gerd Seifert, completaba una versión sobresaliente de la Sinfonía Alpina (1989), en todo caso más atenta al sonido que a su trasfondo. (Aquí es obligado recordar la interpretación, sensacional hasta lo inimaginable, ofrecida en Madrid para Ibermúsica por Maazel con la Sinfónica de la Radio Bávara solo unos meses antes de su muerte. Ninguna grabación se le acerca). También con la Filarmónica de Berlín es el disco con el otro Concierto de trompa, el Segundo, con un igualmente admirable Norbert Hauptmann aunque quizá algo menos logrado por la batuta; la obra central del disco, Vida de héroe (1995), conoce una suntuosa interpretación que tampoco toca fondo (aquí es obligado recomendar el portento logrado por Barenboim con la Staatskapelle Berlin, DG 2015).

La Sinfonía Doméstica (1987), de nuevo con la Filarmónica de Berlín, es la especialidad máxima de Mehta en Strauss (una interpretación de hace pocos años con la misma orquesta ha llegado más lejos aún); el complemento es igualmente sensacional: una poliédrica, llena de humor y también de lirismo Burlesca, con un genial Barenboim como solista (es lástima que Arrau, que pensaba grabarla, no llegase a hacerlo: hubiese sido muy estimulante poder comparar a los dos enormes pianistas hispanoamericanos).

El 5º CD agrupa dos partituras bastante conocidas -la Secuencia No. 1 de Valses de El caballero de la rosa y la Fantasía sinfónica sobre La mujer sin sombra- junto a dos rarezas: dos fragmentos sinfónicos de El amor de Danae y cuatro interludios sinfónicos de Intermezzo. Las dos primeras no pasan de una corrección extraordinariamente competente, mientras para la tercera no tengo referencias comparativas y algo parecido para la cuarta, pues en la ópera completa no siempre los interludios son idénticos (solo conozco la grabación de Sawallisch con la Radio Bávara, EMI 1980, creo que de nivel parejo). Este disco, también con la principal orquesta alemana, fue publicado en 1993.

Los dos discos siguientes contienen Salomé (1991, de nuevo Filarmónica de Berlín) en una suntuosa recreación orquestal, voluptuosa y de un colorido fascinante, y con un espléndido reparto: Marton, Weikl, Fassbaender, Zednik y Keith Lewis, hasta el punto de tratarse de una de las cimas de la discografía, con una toma de sonido particularmente extraordinaria. El último disco, de muy escasa duración, se compone de escenas vocales de Salomé (la final), Guntram, Ariadna en Naxos, Arabella y La Elena Egipcíaca a cargo de la portentosa voz de soprano dramática Jane Eaglen en un momento de máximo esplendor (1997), quien destaca más por eso mismo, su caudal vocal, que por la penetración psicológica de sus personajes, que sobresale, creo, en la primera y la tercera de esas óperas. El desempeño de Mehta al frente de la Filarmónica de Israel muestra su conocida adaptabilidad, camaleónica, a los más variados desempeños.

(Volviendo a lo que dije al principio, que Richard Strauss es uno de los músicos preferidos de Mehta; esto que garantiza que lo tenga que interpretar especialmente bien. Pues bien, también admira mucho a Bruckner; pero una cosa es admirarlo y otra cosa desentrañarlo adecuadamente en sus interpretaciones: hace poco me compré -estaba de saldo- un DVD con la Octava Sinfonía de Bruckner -Arthaus 1987-; en ella deja bien claro que no acierta a ponerlo en sonidos adecuadamente. Hay en esta interpretación muchos desenfoques estilísticos, incluso empastes sonoros fallidos, fraseos extraños al estilo bruckneriano, etc. De todos modos, lo que más me ha llamado la atención en este disco es la baja, muy baja forma en que se hallaban los metales de la Filarmónica de Israel. Años después, Mehta ha logrado centrarse mejor en este compositor -uno de los más difíciles, sobre todo para directores jóvenes, como afirmaba hace poco Dudamel-, incluso con esta misma orquesta israelí, cuya forma ha mejorado bastante desde aquel desdichado concierto en la Alte Oper de Frankfurt. Lo curioso es que uno de los primeros discos de Mehta fue una notable Novena de Bruckner con la Filarmónica de Viena, grabada por Decca en abril de 1965, cuando acababa de cumplir 29 años).

martes, 3 de enero de 2017

Algunas consideraciones sobre el Concierto de Año Nuevo



Gustavo Dudamel lo dirige por vez primera

He leído algunas críticas bastante o muy duras al desempeño de Gustavo Dudamel en Viena este primero de enero de 2017. Creo que son bastante injustas. En primer lugar, hay que recordar que varios directores muy importantes han tardado en cogerle el tranquillo a estas músicas, que son muy especiales, de una idiosincrasia estilística mucho más esquiva de lo que puede parecer: es el caso de Abbado, de Mehta y Muti, y tampoco es que ninguno de ellos llegara con el tiempo siempre a la excelencia en este repertorio, pero al menos mejoraron bastante. Así que ensañarse con una batuta mucho más joven (35 años) que la de esos tres cuando empezaron me parece duro e injusto. Por supuesto que los ha habido que dieron toda la talla desde la primera vez: Karajan, Kleiber, Maazel, Barenboim y Prêtre. El caso de al menos dos de estos es curioso, pues ni Karajan ni Barenboim habían logrado la excelencia en sus grabaciones anteriores de la Familia Strauss, y sin embargo la llegada al concierto del primer día de año y su contacto con la Filarmónica de Viena fueron extraordinariamente benéficos.

A la espera de, cuando salga a la venta, el blu-ray para juzgar mejor (el sonido de la transmisión de TVE1 no fue estupendo y, por otra parte, es mejor volver a ver y escuchar más de una vez estas piezas) parece que Dudamel empezó el concierto tímido y algo envarado, pese a su entrega y entusiasmo, tal vez un poco abrumado por su responsabilidad ante tantas decenas de millones de espectadores... y, más tremendo aún, ante un puñado de críticos que se las saben todas y no dejan pasar ni una (¡críticos, algunos, que han laminado a Dudamel después de haber puesto por las nubes a Jansons!). Pero justo es reconocer que desde la primera pieza de la segunda parte, la Obertura Pique Dame de Suppé, Dudamel se creció, perdió los nervios o lo que fuese; lo cierto es que en esta preciosa página alcanzó la estratosfera. Y después hubo, creo, bastantes piezas más que logradas, entre ellas el apenas citado vals de Ziehrer -en el que empleó el rubato con verdadero acierto, nada forzado-, así como varias polcas. 

No entraré en más detalles hasta que vuelva a verlo y escucharlo, pero sí quiero decir que algunas críticas han llegado a un grado de exageración al señalar los defectos que me han dejado perplejo: un crítico muy de fiar, pero a veces demasiado apasionado, ha escrito que Dudamel llegó a hacer "sonar a la pobre Filarmónica de Viena como una banda de pueblo". Yo vivo en un pueblo (Tres Cantos). Pues bien: ¡¡me pido a la Orquesta Filarmónica de Viena como banda para mi pueblo!! Incluso si sonase siempre tan rematadamente mal (¿?) como el 1-1-17. Otra cosa: me parece inconveniente que el locutor encargado de la retransmisión (por Radio Clásica y TVE1 a la vez) haga comentarios -por fuerza subjetivos y no siempre muy compartibles- sobre las interpretaciones: creo que el hecho mismo está fuera de lugar: bastan sobre la música, y sin necesidad, por cierto, de tantos datos eruditos.

Parte de la decepción de algunos críticos y no críticos sobre este concierto se debe, me parece, a algo que no es culpa de las interpretaciones, sino de la programación: los Strauss, y en particular Johann hijo, compuso muchísimo, y muchas veces cayó en la rutina total, con piezas que merecen ser olvidadas. Sin embargo, los programadores de los conciertos vieneses de año nuevo se empeñan, últimamente cada vez más, en incluir un número demasiado elevado de páginas nunca antes tocadas en ellos, con lo que afloran muchas partituras insulsas. Está bien desempolvar algunas de las olvidadas, pero no a costa de juntar tantas, tantas, en un solo concierto, ¡leñe!

viernes, 30 de diciembre de 2016

Alexis Weissenberg. ¿"The Champagne Pianist"?



Álbum EMI de 10 CDs

En la FNAC de Madrid hay (o había) un álbum EMI de 10 CDs con ese extraño título (¿pianista burbujeante?), a muy bajo precio. Dado que yo tenía muy pocos discos de este pianista búlgaro (Sofía, 1929 - Lugano, 2012), que no goza de mi especial predilección, me animé a comprarlo. La principal conclusión después de escucharlo es que no cambia gran cosa mi opinión sobre él. Admito su magnífico mecanismo y que ha hecho cosas admirables, pero hay algo en él, sobre todo, que me disgusta, y es su sonido, casi invariablemente muy percutivo y recortado. Eso, que puede ir muy bien para Prokofiev o Gershwin, por ejemplo, es sumamente inconveniente, en mi opinión, para buena parte de la literatura pianística. 

 

En todo caso, encuentro a Weissenberg como intérprete no poco desconcertante. En esta caja no vienen sus Valses de Chopin, pero sí los dos Conciertos. Los Valses los recuerdo muy bien, pues los tuve grabados en una cassette y los escuché varias veces: eran una vuelta atrás en toda regla, un monumento a la superficialidad, a la frivolidad felizmente enterradas ya desde, al menos, Dinu Lipatti. Los Conciertos (1968), sin embargo, están muy bien por lo que al piano respecta (la dirección de Skrowaczewski, con la Orquesta del Conservatorio de París, es zafia y hasta brutal en algunos tutti), con multitud de frases muy creativas, muy paladeadas y de un rubato cabal; lo mejor, curiosamente, los respectivos Larghettos. Ahora bien, incluso aquí no me termina de gustar ese sonido recortado e incisivo. Este es el 2º CD; el 1º contiene los Conciertos 9 y 21 de Mozart (Sinfónica de Viena, Giulini. 1979). En el No. 9, frente a un Andantino lentísimo (14'05") encontramos sin embargo carreras bastante mecánicas en los movimientos extremos, sobre todo en el Rondó. Defectos que aumentan en los mismos del No. 21, con unas cadencias suyas muy inconvenientes. Lo triste es que la batuta de Giulini es excelente (no como en el insípido No. 23 que le dirigió al hipersuperficial Horowitz, interpretación horrible puesta por las nubes en su día por un conocido crítico musical español, que la elogió en su día como inmensamente ¡poética!). Más triste aún me resulta el incomprensible maridaje con Giulini en el Primero de Brahms (London Symphony, 1973): la batuta del italiano es muy acertada (aunque no tanto como en su grabación con Arrau, una cima que desafía el paso del tiempo), pero el pianista es incapaz de legato: aun cuando no corre, las frases lentas constan de notas no unidas entre sí, sino independientes. ¿Y el sonido del piano? Es el más inadecuado que recuerdo para Brahms de cualquier pianista conocido. Me puede servir como ejemplo de lo más indebido para mis clases. Para colmo (aunque no es lo más importante), en el Rondó se produce un tremendo desajuste, algo incomprensible en una grabación de estudio. Las dos obras de Franck que completan el disco están francamente muy bien, hondas y sentidas: tanto las Variaciones sinfónicas (Filarmónica de Berlín, Karajan. 1973) como el Preludio, fuga y variación (1969). 

 

El Primer Concierto de Tchaikovsky (Orquesta de París, Karajan. 1970) no carece, ni mucho menos, de pasajes muy bellamente fraseados, si bien en otros no resiste la tentación de exhibir vacuamente su virtuosismo o una ruda contundencia. El Andantino es el más lento que conozco, y algo relamido. En su efectismo y grandilocuencia se entiende muy bien con el gran director salzburgués (que ha grabado cuatro veces este Concierto: Richter, Berman y Kissin; el mayor logro, sin duda, con este último, tanto por la batuta como por el solista). El disco se completa, adecuadamente, con el Segundo de Rachmaninov (Filarmónica de Berlín, Karajan. 1973), de nuevo con el Adagio más lento que conozco (14'26", dos minutos más que el que le sigue). Pero, carente de legato, Weissenberg aporrea a base de bien, sobre todo en el primer movimiento. Brillantísima -en todos los sentidos- dirección de Karajan.

 

No mucho mejor está el Tercer Concierto de Rachmaninov (Orquesta Nacional de Francia, Bernstein. 1979), con las mismas debilidades que el . La dirección, mucho más lírica y soñadora que el piano, no consigue hacer remontar la interpretación, con martilleante y a veces rápido hasta el absurdo desempeño del teclado. La pulsación habitual de Weissenberg es, sin embargo, idónea para el Tercer Concierto de Prokofiev (Orquesta de París, Ozawa. 1971), en una efervescente versión de solista y batuta. Los mismos intérpretes firmaban el año anterior un también espléndido Concierto en Sol de Ravel, que sin embargo no se libra de algún desajuste en el Allegramente inicial, por precipitación -al parecer- del pianista. También juntos harían ambos (Filarmónica de Berlín. 1984) dos magníficas versiones de Gershwin, seguramente lo mejor del álbum: la Rapsodia en blue y las Variaciones sobre I got rhythm. Los Cuadros de una exposición en la versión original de Mussorgsky (1972) vuelven a pecar de velocidad excesiva y de una pulsación martilleante hasta irritar; la imaginación cromática es muy escasa, y algunos episodios, como Bydlo, son realmente lamentables. 

 

Bach es uno de los autores en los que más fama tenía Weissenberg; a falta de las Variaciones Goldberg, no incluidas aquí (y que recuerdo solo borrosamente), se incluyen unos acelerados Fantasía cromática y fuga y Concierto italiano (con un sereno y cabal Andante), así como diversas transcripciones de Liszt, Busoni, Siloti y Myra Hess, entre las que defrauda sobre todo la gran Chacona, veloz y agresiva. Las tomas datan de 1967, 1972 y 1973. Schumann se le daba mejor, en mi opinión: el Álbum para la juventud (1974) constituye todo un acierto en una obra apenas grabada. Sin embargo, las Escenas de niños (1970), tocadas con gran delicadeza y cuidado, creo que pecan de forzada pretenciosidad y de escasa espontaneidad. En la Fantasía en Do mayor (1970) extrema quizá en exceso los tempi, mientras que la Humoresca (1977) constituye otro notable logro, sobre todo su Intermezzo

 

El décimo y último CD es un batiburrillo de 17 piezas de 10 autores en grabaciones de 1976, 78 y 79. Contiene de lo mejor y lo peor del pianista: en el Adagio de la Sonata "Claro de luna" se olvida de sus aporreos y, aun con un tempo inflexible, logra la indicada atmósfera de intimismo. Pero acto seguido nos ofrece una Para Elisa cuadriculada y ¡agresiva! Las piezas de Chopin y Schumann no me gustan; lo mejor vuelve con Tchaikovsky y Debussy, mientras Scriabin es desigual y Rachmaninov bruto y atropellado. En fin...         

martes, 27 de diciembre de 2016

Discografía de las Sonatas para violín y piano de Beethoven



 
No. 1, op. 12/1
1957 Philips                Grumiaux, Haskil                   6'32+6'47+4'47                      6,5/5
1964 Philips                Oistrakh, Oborin                     6'17+7'24+4'58                       7/7
1970 DG                     Menuhin, Kempff                   9'26+7'17+4'50                       8/7
1973 EMI                    Zukerman, Barenboim           9'10+8'18+5'03                       9,5/8
1976 Decca                 Perlman, Ashkenazy               9'18+8'26+4'54                       9/8,5
2008 HMundi             Faust, Melnikov                      8'53+6'28+4'39                       5/9
2012 Decca                 Kavakos, Enrico Pace             8'45+7'14+4'20                       7/9

No. 2, op. 12/2
1957 Philips                Grumiaux, Haskil                   4'30+5'39+4'28                      7,5/5
1964 Philips                Oistrakh, Oborin                     6'52+6'00+4'59                       8/7
1970 DG                     Menuhin, Kempff                   7'07+5'21+5'14                       8,5/7
1971 Ermitage             Zukerman, Barenboim           7'03+6'25+5'17                       9/7
1973 EMI                    Zukerman, Barenboim           7'30+6'41+5'35                       9/8
1974 Decca                 Perlman, Ashkenazy               6'24+5'34+4'48                       9/8,5
1976 Philips                Grumiaux, Arrau                    6'35+5'04+4'57                       8/7
2008 HMundi             Faust, Melnikov                      5'51+4'55+5'01                       5/9
2012 Decca                 Kavakos, Enrico Pace             6'06+5'12+4'56                       7,5/9

No. 3, op. 12/3
1957 Philips                Grumiaux, Haskil                   8'03+6'15+4'11                      6,5/5
1964 Philips                Oistrakh, Oborin                     5'52+6'55+4'10                       8/7
1970 DG                     Menuhin, Kempff                   9'18+7'49+4'26                       8/7
1971 Ermitage             Zukerman, Barenboim           6'21+8'42+4'08                       10/7
1973 EMI                    Zukerman, Barenboim           9'08+8'34+4'34                       9/8
1974 Decca                 Perlman, Ashkenazy               8'12+6'40+4'19                       8/8,5
2008 HMundi             Faust, Melnikov                      7'53+6'15+3'39                       5/9
2012 Decca                 Kavakos, Enrico Pace             8'21+6'33+4'08                       7,5/9

No. 4, op. 23
1957 Philips                Grumiaux, Haskil                   5'18+5'40+5'20                       6/5
1964 Philips                Oistrakh, Oborin                     5'37+6'28+5'57                       8/7
1970 DG                     Menuhin, Kempff                   8'38+8'40+5'52                       8/7
1973 EMI                    Zukerman, Barenboim            5'20+7'24+5'59                       9/8
1974 Decca                 Perlman, Ashkenazy               7'47+6'42+5'34                       8/8,5
1976 Philips                Grumiaux, Arrau                    7'46+7'51+5'34                       7/7
2008 HMundi             Faust, Melnikov                      7'03+7'05+5'07                       5/9
2012 Decca                 Kavakos, Enrico Pace             7'41+8'49+5'42                       7,5/9

No. 5, op. 24 "Primavera"
1957 Philips                Grumiaux, Haskil                   10'12+5'25+1'05+6'04           7,5/5
1959 EMI                    Milstein, Firkusny                   09'42+6'03+1'08+6'10            6/6
1959 RCA                   Szeryng, Rubinstein                07'09+5'21+1'05+6'20            8/6,5
1964 Philips                Oistrakh, Oborin                     10'13+6'04+1'18+6'58            7/7
1970 DG                     Menuhin, Kempff                   10'30+6'22+1'30+7'18            8,5/7   
1973 EMI                    Zukerman, Barenboim            10'26+6'50+1'13+7'05            8/8
1974 Decca                 Perlman, Ashkenazy               09'48+6'24+1'12+6'47            8/8,5
1975 Philips                Grumiaux, Arrau                    10'09+5'17+1'10+6'26            8/7
1992 Teldec                Vengerov, Itamar Golan         09'03+6'20+1'05+6'20            8/9
2008 HMundi             Faust, Melnikov                      09'50+5'46+1'09+6'19            6/9
2012 Decca                 Kavakos, Enrico Pace             10'13+6'21+1'17+6'45            8/9

No. 6, op. 30/1
1957 Philips                Grumiaux, Haskil                   5'26+6'57+7'31                       7/5
1964 Philips                Oistrakh, Oborin                     6'11+7'37+8'13                       8/7
1970 DG                     Menuhin, Kempff                   7'44+8'50+8'49                       8/7
1973 EMI                    Zukerman, Barenboim            7'45+8'37+8'15                       9/8
1977 Decca                 Perlman, Ashkenazy               7'51+8'21+8'00                       8/8,5
2008 HMundi             Faust, Melnikov                      6'56+6'46+7'55                       6/9
2012 Decca                 Kavakos, Enrico Pace             8'08+7'50+8'21                       7,5/9

No. 7, op. 30/2
1957 Philips                Grumiaux, Haskil                   7'30+09'20+3'08+4'57           7/5
1964 Philips                Oistrakh, Oborin                     7'57+11'15+3'22+5'13            8/7
1970 DG                     Menuhin, Kempff                   8'25+10'30+3'38+5'48            8,5/7
1971 Ermitage             Zukerman, Barenboim           7'49+12'28+3'25+5'11            9/6      
1973 EMI                    Zukerman, Barenboim            8'13+11'58+3'53+5'31           10/8
1974 Decca                 Perlman, Ashkenazy               8'00+10'29+3'20+5'29            9/8,5
1996 HMundi             Olivier Charlier, Engerer         7'40+09'19+3'47+5'17            9/9
2008 HMundi             Faust, Melnikov                      7'05+07'28+3'15+4'52            5/9
2012 Decca                 Kavakos, Enrico Pace             7'13+08'27+3'17+5'16            7/9

No. 8, op. 30/3
1928 RCA                   Kreisler, Rachmaninov           4'33+7'21+3'19                       6/4
1957 Philips                Grumiaux, Haskil                   6'03+7'49+3'20                      6,5/5
1961 RCA                   Szeryng, Rubinstein               4'28+8'04+3'23                       8/7
1964 Philips                Oistrakh, Oborin                     7'16+9'25+3'25                       8/7
1970 DG                     Menuhin, Kempff                   6'42+8'02+3'53                       9,5/7
1973 EMI                    Zukerman, Barenboim           6'34+8'34+3'34                       9/8
1976 Decca                 Perlman, Ashkenazy               6'36+7'56+3'25                       9/8,5
1976 Philips                Grumiaux, Arrau                    6'29+7'51+3'26                       9/7
1996 HMundi             Olivier Charlier, Engerer         6'06+8'27+3'24                       9/9
2008 HMundi             Faust, Melnikov                      5'55+6'09+3'04                       6/9
2012 Decca                 Kavakos, Enrico Pace             6'10+8'16+3'28                       8/9

No. 9, op. 47 "Kreutzer"
1940 Vanguard            Szigeti, Bartók                        11'08+12'09+6'14       8/6
1957 Philips                Grumiaux, Haskil                   10'53+1609+6'38       6,5/5
1959 RCA                  Szeryng, Rubinstein                10'45+15'03+6'39       7,5/6,5
1964 Philips                Oistrakh, Oborin                     11'40+15'23+6'58       7,5/7
1970 DG                     Menuhin, Kempff                   14'48+16'05+9'41       9/7                  
1973 EMI                    Zukerman, Barenboim            11'41+15'48+6'51       9/8
1974 Decca                 Perlman, Ashkenazy               11'47+16'26+8'51       9/8,5
*1986 Nupen Films    Milstein, Pludermacher           09'50+13'10+6'35      8/8
1992 Teldec                Vengerov, Alexander Markovich    14'23+15'19+8'48       9,5/9
1996 HMundi             Olivier Charlier, Engerer         11'14+16'32+6'56       10/9
1999 EMI                    Perlman, Argerich                   11'26+14'53+7'55       8/7,5
2008 HMundi             Faust, Melnikov                      13'22+13'41+8'16       6/9
2012 Decca                 Kavakos, Enrico Pace             14'02+15'22+8'51       7,5/9

No. 10, op. 96
1957 Philips                Grumiaux, Haskil                   09'25+5'42+1'36+8'21           5/5
1964 Philips                Oistrakh, Oborin                     10'35+6'28+2'02+8'25            7/7
1970 DG                     Menuhin, Kempff                   11'00+6'20+1'51+9'24            9/7                  
1973 EMI                    Zukerman, Barenboim           10'46+7'13+2'02+9'13          9,5/8
1977 Decca                 Perlman, Ashkenazy               10'30+6'40+1'55+8'46            8/
2008 HMundi             Faust, Melnikov                      11'28+5'23+1'53+8'49            7/9
2012 Decca                 Kavakos, Enrico Pace             11'21+6'25+1'50+9'23            8/9